El desván es ese cuarto más allá del presente, ajeno al tiempo, donde se amontonan aquellos juguetes olvidados, ideas a medias, y el polvo de vientos pasados. Ese rincón donde el silencio anida e incuba ilusiones y sueños dormidos. Ausencias y rayos de luz y sombras que arañan la penumbra y desperezan el alma. Es a ese desván al que subimos cada Navidad con la ilusión de un niño, para desempolvar aquello que olvidamos como quien no quiere olvidar.
Yo en ocasiones como esta, siempre tengo preparada una habitación libre para las alegrías, a las penas les pago una pensión.
Apunta al cielo y llegarás a las estrellas, trabaja por ser feliz en estas fiestas y encontrarás muchos motivos para ello.
Feliz Navidad
2025